La primera vez que escuché hablar de los REA (sigla para Recursos Educativos Abiertos) fue en la Universidad de Granada, en una clase del profesor Jesús Domingo sobre innovación educativa. Aluciné: ¿era posible que existieran tantas posibilidades en un material educativo? La respuesta podría ser sí, pero debemos reconocer que de la teoría a la práctica siempre hay un trecho importante a considerar. Vamos por partes:
Primero, ¿qué son los REA? Son materiales educativos diseñados principalmente por docentes en activo, como parte de su práctica educativa diaria, que están licenciados con autorización de uso y posibilidad de editar, compartir y volver a difundir libremente. Técnicamente, te ahorran un montón de tiempo en la búsqueda de materiales educativos que los profesores tenemos que atravesar para diseñar nuestras clases. Pero no solo eso: vienen acompañados de una filosofía educativa y ética invaluable, la promesa de la democratización del conocimiento y el acceso a una educación de calidad para todos y todas. Compartiendo nuestro material educativo vencemos las barreras de la monetización del material y ponemos en valor el acceso al conocimiento. Aquí, los docentes tienen un rol activo: comparten, evalúan, editan y acomodan a sus propios contextos materiales diseñados y validados por pares. Así se hace circular una rueda de colaboración entre docentes y de emancipación de estructuras ajenas al aula que han construido desde siempre lo que se entiende por enseñanza. Parece un sueño hecho realidad…
Sin embargo, ninguna innovación educativa es mágica por sí sola y su inserción en la cultura docente puede ser un camino lento y poco fructífero. Incluir prácticas educativas abiertas (PEA) en el aula es uno de los grandes desafíos de la educación abierta; conseguir que los docentes se empoderen y cambien su concepción sobre lo que significa enseñar parece una labor prácticamente imposible. Confiar en los materiales que diseñan otros docentes, o atreverse a compartir el propio material bajo el juicio de nuestros colegas, puede ser intimidante y apagar nuestras ganas de compartir por miedo a equivocarnos y estar expuestos a la crítica. La innovación lleva al cambio, y para que ese cambio sea permanente en el tiempo y cale profundo en las convicciones y creencias de los principales implicados en el sistema educativo, puede resultar en un proceso complejo y lleno de imbricados factores a considerar antes de ver los añorados frutos.
Los REA llevan circulando a nivel internacional poco más de una década, con resultados muy positivos en cuanto a la valoración de docentes y estudiantes que los han incorporado en sus clases. Los principales agentes de prácticas educativas abiertas consideran el diseño, la creación y la difusión de recursos educativos abiertos de todas las disciplinas y niveles educativos en distintas partes del mundo como Estados Unidos, España o México. En Chile, las PEA son prácticamente inexistentes. Si bien los aportes de universidades que liberan sus materiales educativos y comparten artículos científicos con acceso abierto son un avance en la filosofía del conocimiento abierto, no lo son para la creación de material educativo como una práctica concreta en otros niveles como primaria y secundaria.
Ahora, volviendo al propósito principal de este artículo: ¿por qué, más allá de buscar REA en repositorios abiertos internacionales para inspirarme o directamente tomar REA de otros colegas, he decidido dar un paso más allá y comenzar a crear mis propios REA y darlos a conocer a la comunidad educativa? Aclaro para comenzar que esta tarea no ha sido nada fácil; todo lo contrario, ha sido una de las tareas más complejas a las que me he sometido y, sin embargo, una de las más enriquecedoras de mi vida. La razón por la que la comparto aquí es porque, mientras aprendo a crear REA inclusivos y de calidad, me hubiese encantado leer a alguien que haya pasado por lo mismo que yo y me dé una mano.
Comencé a crear mis primeros REA porque, una vez que escuché hablar de ellos, no pude parar de interesarme y de querer saber más. Por ello hice una revisión sistemática de literatura científica sobre todo lo que se había escrito durante los últimos cinco años (de entonces) sobre el uso de REA en mi área de estudio, que es la Didáctica de la Lengua y la Literatura; junto a una revisión de los materiales educativos compartidos con licencia abierta de Creative Commons (CC) en distintas plataformas de Chile. Los resultados fueron apabullantes: la existencia era prácticamente nula. Si bien existen algunos portales como EducarChile, que presentan el logo de la licencia CC al pie de página, cuando ingresamos a los materiales nos encontramos con algunas incongruencias en los derechos de autor o en las características técnicas del material que no permiten realmente el desarrollo de una PEA. Frente a esta dura realidad, y con la ilusión que me daban las ganas de hacerlos conocidos, comencé a intentarlo: a licenciar mi material educativo como un REA y ponerlo al servicio de mis colegas.
Mis primeros REA fueron una serie de secuencias didácticas que planifiqué para desarrollar en mis clases de Lengua y Literatura y de Filosofía, en un colegio científico humanista en la segunda región de Chile, de la que soy oriunda. Dado que era la única profesora que daba la asignatura, tuve la libertad de diseñarla según mis propósitos, por lo que solo tuve que convencer al equipo directivo para conseguir el visto bueno. Estas actividades fueron llevadas a cabo en mi aula: los estudiantes interactuaron con ellas, pude observar en las clases su impacto en el aprendizaje y la motivación, así como los resultados de aprendizaje. Por supuesto, no era la primera vez que diseñaba una secuencia didáctica o un material educativo, pero sí era la primera vez que lo hacía con miras a compartir mis ideas y mi propia experiencia con otras personas que luego también lo iban a utilizar. Como resultado, algunos estudiantes mostraron genuino entusiasmo y otros fueron lapidarios; algunos colegas mostraron un poco de interés y los directivos celebraron mi hazaña para nunca más volver a realizarla.
Con todo, la experiencia de “abrir” mi material educativo fue tremendamente valiosa e interesante, y ahora te cuento por qué:
- Tuve que tratar de ser muy clara desde el inicio de la planificación.
- Tuve que aprender a usar eXeLearning (que la verdad es bastante sencillo; todo se puede aprender y se hace fácil e intuitivo).
- Tuve que desarrollar habilidades digitales para la creación de material educativo.
- Tuve que activar a full mi imaginación y creatividad.
- Tuve que aprender a licenciar un material educativo en la página de Creative Commons, que tampoco es nada difícil.
- Tuve que aprender a usar un sitio que albergue mi material, GitHub, aunque ahora la nueva versión de eXeLearning no necesita este paso (tremendo alivio).
- Tuve que aprender a confiar en mis ideas y vencer el miedo a la crítica.
- Ser lo suficientemente humilde como para reconocer cuando me equivoco en algo.
- Vencer el pudor de exponer mis ideas a otros.
- Usar la IA y declararlo abiertamente.
Si bien, como pueden ver, aprendí mucho de la experiencia, también aprendí de los errores. Aquí van mis principales errores:
- No considerar desde el inicio el enfoque en la diversidad y las necesidades educativas especiales de los estudiantes que van a interactuar con mi material educativo, más allá de mis propios estudiantes, como, por ejemplo, agregar texto alternativo a todas las imágenes para estudiantes no videntes o agregar subtítulos en los videos para estudiantes sordos.
- No asegurarme siempre de que el formato que estaba diseñando fuera posible de editar por otro docente: a veces un PDF o un diseño en Canva se veía muy bien, pero si un docente quería modificarlo podría tener problemas.
- Compartir videos o fotos sin verificar antes el permiso o licencia de uso que estos tienen. Si no la tiene, incluso siento como un dilema ético usarlo sin haber obtenido el permiso. Ahora cuando busco en Google, por ejemplo, pongo el filtro de licencia CC.
- Verificar que he puesto la licencia de uso con sus respectivas especificaciones en algún lugar visible del material educativo para facilitar el trabajo al colega que viene después.
- Otras. Varias. Muchas más…
Lo que cambió en mí como docente después de haber creado los primeros recursos educativos abiertos es que se me despertó una parte en la que, cada vez que voy a crear material educativo o incluso estoy planificando una actividad para mis estudiantes, inmediatamente tengo en mi mente algo así como un mapa mucho más amplio de ideas y de intenciones sobre lo que quiero conseguir exactamente con el material. ¿Me cambió cómo enseño? Creo que sí, porque desde entonces la idea del material educativo es, para mí, clave en el proceso de enseñanza. No es solo la guía de ejercicios que usaré en clase o una presentación de PowerPoint para explicar contenido, sino que ahora tiene un sentido mucho más profundo y una lógica interna que visibiliza mi manera de ver la enseñanza: ¿de qué manera les hago llegar estas ideas, estos aprendizajes, a mis estudiantes para que los entiendan de la mejor manera?
También cambió en mí el ya no pensar tanto en los posibles errores que pudiera estar cometiendo, porque sentía que eso me limitaba, que me paraba al momento de diseñar y, sobre todo, de compartir. Aprendí que puede no estar perfecto: justamente esa es la idea de un REA, que alguien más quiera mejorarlo, que pueda haber algo que uno no vio en el momento y otro docente sí. Y esto tiene que ver, justamente, con vencer el pudor. Lo que realmente me daba pudor de compartir mis secuencias era que pudiera estar equivocada, que hubiera algún error que yo, como especialista en la didáctica de mi disciplina, no debiese cometer, o alguna falla que, desde el punto de vista técnico —de la docencia, por ejemplo—, dejara ver algo que yo pudiera desconocer. Pero, pensando también en que otro docente lo va a utilizar y que tiene que ser fácil de editar y de acceder, comenzar con este repositorio me obligó a compartir: sentía que era parte de un discurso coherente con la filosofía abierta que defiendo y que investigo, y que no ser yo misma una usuaria de los recursos educativos abiertos —o usar materiales pagados o sin permiso de todas maneras— me resultaba contradictorio.
¿Y qué le diría a una docente que está por empezar? Si pudiera volver atrás, le diría que se va a equivocar… que se va a equivocar, que es un hecho, pero que eso no va a ser ninguna piedra de tope, ningún impedimento; que el proyecto no se va a caer; que siempre, justamente, está la posibilidad de identificar ese error, de aprender de él, de volver a empezar, de editar. Y que tenga confianza en la filosofía que hay detrás de la educación abierta: poner al servicio de los demás docentes el material que uno está creando en el aula con toda su vocación docente.
Eso es, en el fondo, lo que busco con este artículo: mostrar a otros docentes cómo ha sido mi primera experiencia diseñando mis propios REA y poniéndolos al servicio de otros colegas, para animarlos a intentarlo también y a transformar su práctica docente. Es un camino largo y difícil, pero sé que necesitamos esta experiencia para mejorar y hacer que funcione. Una vez que comprendes el ecosistema de los REA, puedes desenvolverte con más seguridad y las cosas comienzan a tener otro orden y sentido.
En conclusión, mis primeros REA no son el mejor material educativo que se haya creado jamás, pero sí son un intento de aportar con la educación abierta de mi país, sobre todo para servir a los docentes de Lengua y Literatura cuya labor en el aula es invaluable. Hoy continúo abriendo todos los materiales educativos que diseño para mis estudiantes a nuevos estudiantes y docentes que quieran usarlos. Se entiende que no todos los colegas tienen el tiempo ni las condiciones para hacerlo; las circunstancias actuales no siempre lo permiten, por eso surge la idea de ir en red y apañarnos en este proceso.
Si quieres mirar algunos de estos REA, te invito a visitar mi página web www.re-educa.com, en la que comparto mis diseños y otros REA creados por otros docentes en activo, y quizás te animas a probarlos en clases y a compartir los tuyos. Seamos una comunidad docente.
flores rosalba
Docente
Algunos de mis primeros REA para que puedas revisarlas y usarlos si te gustan. 👇






